LAS DOS ORILLAS DEL MEDITERRANEO.

Sesteamos el merecido descanso entre liposucciones, dietas de adelgazamiento y nuevas mamas para presumir, todo ello regado con una cerveza fresquita, después de instalar la sombrilla en el metro cuadrado que nos corresponde; esta es la costa norte del Mediterráneo en el primer mundo, donde dormita la Europa hipócrita que intenta que no le salpiquen las pateras y cayucos construyendo muros y cerrando los ojos ante lo que sucede en África.

Al Sur, en la otra orilla de nuestro mar cuna de culturas y civilizaciones, malviven en guetos esperando la oportunidad de escapar los que huyen de la miseria, las dictaduras, guerras civiles y tribales, Ebola, islamismo radical en auge, y por todo ello se juegan la vida buscando con esperanza un futuro más digno para lo que no dudan en jugarse la vida para cambiar de orilla.

Francia, Inglaterra, y en menor medida el resto de países europeos sin que nadie les diera permiso, fueros hace siglos a conquistar y repartirse el continente africano, durante este tiempo lo esquilmaron y en la segunda mitad del siglo XX empezaron a abandonarlo, dejándolo en manos casi siempre de dictaduras afines cuyo resultado es el de un continente en la mayoría de los casos con unos desequilibrios estructurales, económicos y sociales cuyo resultado es esta avalancha de seres humanos huyendo de la perenne pobreza, por supuesto Europa y sobre todo Suiza recibe la custodia y administración de las grandes fortunas de estos dictadores que tienen al pueblo hambriento y a ellos apoyados por la metrópoli.

En vez de míseros donativos o mirar para otro lado, cada país debería asumir con esfuerzo económico de justicia social la manera de contribuir con sus antiguas colonias para devolverle parte de lo recibido por ellas en su día, así como dar la ayuda material para conseguir niveles de industrialización como los de extremo oriente, creo que es la única manera de evitar esta sangría de muertes y miseria en un continente noble y utilizado en su propio beneficio por el hombre blanco, muy digno exteriormente pero con la conciencia oscura.

Europa ayuda a España e Italia a frenar esta invasión de pobreza aportando unos euros ya que es nuestro problema según ellos y nosotros somos sutil y constantemente chantajeados por Marruecos para abrir o cerrar el grifo de las balsas, concertinas y pateras; nadie sabe a ciencia cierta los seres humanos ahogados por el camino y mi admiración por las personas que trabajan en estas fronteras del mismo mar para mejorar las condiciones de vida de estos valientes y parias soñadores; en el mejor de los casos nos los encontraremos en el chiringuito donde ahogamos las penas ofreciendo copias de CD o bolsos de imitación para poder comer ese día con ojos tristes y resignados.