LA LEY DE MEMORIA DEMOCRATICA.

Hace 75 años termino una cruel guerra civil donde tuvimos la desgracia millones de españoles de perder familiares por las barbaries cometidas por los “intelectuales zoquetes” de uno y otro bando, actuando radical y sanguinariamente con el consentimiento de los partidos políticos que mandaban al paredón al enemigo y de paso a miles de inocentes.

Ahora el Gobierno de la Junta de Andalucía está inmerso en presentarnos una ley de memoria democrática, por supuesto realizada a medida del sectarismo que impera en los dogmaticos principios del socio gobernante, para hacernos revivir una vez más el fanático odio que origino aquella masacre de inocentes y vendernos su versión de la historia que es tan negra y culpable como la del otro bando.

Creo que la Junta de Andalucía desde el inicio de esta democracia ha gobernado ininterrumpidamente en Andalucía con unos resultados que nos han convertido en una de las comunidades de toda Europa con más desempleo y su consiguiente y sumergida economía de subsidiados resignados, también tenemos una tasa de fracaso escolar de las más altas de toda la Unión Europea, Una Sanidad que va perdiendo prestaciones y calidad y todo esto gestionado desde Sevilla y lo más doloroso una generación Universitaria formada cuya única salida laboral es la emigración.

Somos con el escándalo de los ERES la vergüenza de Occidente y con los máximos responsables huidos hacia Madrid y el aforamiento; los sindicatos y sus cuentos a cuenta de la formación y sus maletines falsos fabricados por explotados en China están desprestigiados, tenemos una administración paralela creada como cementerio de elefantes de los del partido y todos los días nos salpican escándalos locales para mayor gloria de la desprestigiada casta política de uno y otro signo.

No creo que solucione absolutamente nada remover tierra para mirar 75 años atrás, recargar de odio el futuro para seguir a cuenta del cuento contra los otros. Solo se conseguirá tierra para tapar las ineficacias y miserias en la gestión que nos han llevado hasta aquí; los andaluces aspiran y merecen ya un futuro de esperanza y sin revanchismos caducos.