EL CUARTEL DE BOMBEROS DE MATARO.

Vistas las imágenes por televisión y entristecido, creo que no se trata de un fuerte de soldados americanos que atrincherados esperan el ataque de los indios y tiene la típica bandera de barras y estrellas en el patio, Es el cuartel de los bomberos de Mataró, cuya noble misión es apagar los fuegos y no participar en la crispación, echando gasolina al calor de algunos iluminados “modernos” o planificadas instrucciones con mucha “vista”.

Un partido comunista cuya referencia de la igualdad y libertad es Cuba, copiándole la bandera, debería llevarles al conocimiento y la reflexión, después darse una vuelta por Cuba para comprobar in situ el resultado de esa doctrina comunista cuando se lleva a la práctica durante tantos años (el poder corrompe) perpetuada en la familia Castro por allí y al que se mueva solo le queda huir o la cárcel; sería un buen ejercicio para el tejido industrial y los emprendedores de mi admirada Catalunya conocer la desembocadura de cada acción.

En el entorno de vacío de valores en que nos movemos, es fácil manipular y tergiversar la realidad en función de los intereses particulares que se buscan, la familia Puyol y otras con causas pendientes y miedo ante las instrucciones estarán encantadas de que se desvié la atención hacia estas escaramuzas que desembocan en crispación social y desencuentro civil, donde pasaran a un segundo plano sus paraísos fiscales a buen recaudo por ahora.

Sería maravilloso y digno de un país serio y creo que España debe serlo, que se nos informase a todos los ciudadanos (que a la postre somos los que pagamos todo este circo de incompetentes) sin tapujos y mentiras de los datos reales económicos, para conocer si es cierto que hay una injusticia en la financiación y aportación de Cataluña hacia el resto de las comunidades y que su sacrificio es perenne con todos los españoles o es el victimismo de la negociación, ya que no hay otra manera de vender sus votos a cambio de prebendas.

De esta manera se podría agradecer su gesto por parte de todos y como dice Esperanza, tener la ídem de rectificar y aprender, pero sobre todo conocer la verdad que hay detrás de las ganas de ser cabeza de ratón en un mundo que es una aldea y que cuando aletea una bandera en un edificio oficial, se nos pone en tela de juicio a todos, ya que estamos en el mismo barco.