EL CIRCO NACIONAL.

España se ha convertido ahora en un circo de cuatro pistas, con un PP que con mayoría absoluta ha creado un problema (por inacción en su legislatura) donde solo existía unas prebendas y por mirar hacia otro lado en la sistémica y consentida corrupción catalana a cambio de apoyos puntuales en anteriores legislaturas. Ahora los “amish” de la CUP que reniegan de la Unión europea y las instituciones y cuya filosofía es cuanto peor mejor, negocian si su conciencia y honor les permite apoyar la investidura de Artur Mas que en las últimas fechas según manifiesta sin rubor se ha reunido en diversas ocasiones con el ex- molt honorable Jordi Puyol imagino que para preparar su propia defensa. El PSOE que en algunas autonomías apoya opciones de partidos independentistas nos plantea una solución política y escenifica firmas de compromiso por la transparencia con sus barones destacados (echo de menos representantes de su cortijo andaluz donde los casos de corrupción tienen atoradas las cloacas) mientras reprocha a Albert Rivera que está a la derecha del PP, olvidándose que es su palmero para que todo siga igual en Andalucía. Entretanto Pablo Iglesias en los fichajes de invierno ya tiene ministro de defensa sin hacer caso a las encuestas que todavía no le dan presidente, su soberbia y tibieza pactando con formaciones que no condenan el terrorismo me confunden. El PP continua buscando caras nuevas sin cambiar la añeja imagen y con Gurtel y otras lindezas amenazándole por no tomar a tiempo medidas drásticas con sus corruptos.

Mientras tanto las gradas del circo están llenas de ciudadanos que observan estupefactos el expectaculo y siguen manifestando cada vez que se les consulta, que uno de los principales problemas de este país es la clase política, por la que cada vez existe más desafección ganada a pulso por los dirigentes y su cohorte de mariachis.