Comenzar

Comenzar cada día
comenzar
en un punto cualquiera
de un deformado círculo
construir perfectas líneas
o borrachas curvas;
comenzar cada día
con una nueva sonrisa
sin estar de vuelta,
con un bolsillo roto para guardar los besos,
con una chaqueta negra
para colgar adhesivos de dioses,
con un grito de sorpresa;
comenzar cada día
a la altura de los gallos,
de la esperanza,
del camino inexplorado,
del viento inexistente,
avanzar con asiduas caídas de inexperto
sin buscar solitarios senderos.

De los sueños
hacer muy poca publicidad
procurando que jamás se posen en el suelo,
adiestrarlos en la risa,
no podarlos jamás
y lo más importante
no dejar que nos regalen para ellos
cárceles transparentes.

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