A los corazones solitarios

A los corazones solitarios (¿Quién conoce la dirección de la sede social del Club?), a estas veces que te quedas colgado en el epicentro de un sentimiento, a la maravillosa sensación de nervioso vacío cuando sueñas lo que podrá ser, a la chica del octavo en los edificios de cuatro plantas más garaje, ella como suspendida en la línea del cielo, ¿es una referencia no?, a los profetas de doble sentido, a los de triple y a los que no saben con quien calmar esta ansiedad.

A la chica del guardarropas siempre envuelta entre elegantes fantasmas, a la incongruente de la mesa de enfrente, tan puesta ella , tan rodeada y tan sola.

A los que hablamos de arreglar y solo arreglamos el vestuario, a los de hoy no pasa y así siglos, a los de la mano abierta y a los que bajo la piel metemos personajes secundarios de casi todas las películas y los expulsamos a golpe de lágrima.

A los emotivos instantes en que somos como honrados con nosotros mismos y a los que estáis a la altura de casi todas las circunstancias.

Dedicado a los locos sin posibles, a las novias con dudas jamás calmadas (indefinibles ellas) y a las hermosas canciones de desconocidos, también a todos los viajeros de interior que se pierden torpemente en casi todas las venas,a los viejos silenciosos prolongados en lejanas o escépticas miradas, a las playas sin cimientos y a las incongruentes decisiones que demuestran que todavía estamos vivos.

Sobre todo a los que hacen el amor también con la mirada, y a los postres, a toda aquella gente que nunca le han dedicado nada.

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